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miércoles, 10 de agosto de 2011

Una serpiente que danza


De "Las flores del mal"
"¡Cuánto me gusta ver, querida indolente,
 de tu cuerpo tan bello,
 como una tela vacilante,
 resplandecer tu piel!

 Sobre tu abundante cabellera
 de agrios perfumes
 mar oloroso y vagabundo
 de olas azules y oscuras,

 como un navío que despierta
 al viento de la mañana,
 mi alma soñadora se prepara para partir
 hacia un cielo lejano

 Tus ojos, donde nada se revela
 de dulce ni de amargo,
 son dos joyas frías donde se mezcla
 el oro con el hierro

 Al verte caminar con cadencia
 bella en tu abandono,
 se diría que eres una serpiente que danza
 en el extremo de un bastón

 Bajo el fardo de tu pereza
 tu cabeza infantil
 se balancea con la blandura
 de un joven elefante

 De tu cabeza se inclina y se prolonga
 como un fino navío
 que se balancea de borda a borda y sumerge
 sus vergas en el agua

 Como una corriente aumentada por el deshielo
 de glaciares rugientes
 cuando el agua de tu boca sube
 al borde de tus dientes,

 Creo beber un vino de bohemia,
 amargo y triunfante,
 ¡un cielo líquido que esparce
 estrellas en mi corazón!


 Charles Baudelaire

/Paris, Francia 1821 

domingo, 7 de agosto de 2011

El acenso del pacífico


"Se encumbró entonces el océano
 y nuestras pupilas miraban el portento
 sin todavía creerlo
 Escuchamos de nuevo las rompientes, las
 infinidades de islas
 subiendo igual que estrellas sobre el cielo
 Allí está el Pacífico hombre, allí, encima,
 de nuestras cabezas
 y no lo crees y tus ojos lloran
 y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
 todos los que amamos son el mar

 Todo lo que amamos es el mar
 América es un mar con otro nombre"



 Raúl Zurita
/Santiago, Chile 1950

domingo, 31 de julio de 2011

No te aflijas


Poeta Persa

"No te aflijas: la belleza volverá a encantarte con su gracia;
tu celda de tristeza se trocará en un jardín de rosas.
No te aflijas: tu mal será trocado en bien;
no te detengas en lo que te inquieta,
pues tu espíritu conocerá de nuevo la paz.
No te aflijas: una vez más la vida volverá a tu jardín
y pronto verás, ¡oh cantor de la noche!
una corona de rosas en tu frente.
No te aflijas si, algún día,
las esferas del cosmos no giran según tus deseos,
pues la rueda del tiempo no gira siempre en el mismo sentido.
No te aflijas si, por amor,
penetras en el desierto y las espinas te hieren.
No te aflijas, alma mía,
si el torrente del tiempo arrastra tu morada mortal,
pues tienes el amor para salvarte del naufragio.
No te aflijas si el viaje es amargo,
no te aflijas si la meta es invisible.
Todos los caminos conducen a una sola meta.
No te aflijas, Hafiz,
en tu rincón humilde en que te crees pobre,
abandonado a la noche oscura,
piensa que aún te queda tu canción y tu amor."




Hafiz

/Isfahán (actual Irán) 1325


sábado, 30 de julio de 2011

Al triste


Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.



 Jorge Luis Borges
/Buenos aires, Argentina 1899

miércoles, 27 de julio de 2011

Silencio


 
  Extracto de la fábula "Silence".
 
"Irritado, maldije con la maldición del silencio; maldije al río y los nenúfares, al viento y al bosque, al cielo y al trueno, a los suspiros de los nenúfares... Entonces se tornaron mudos. Y cesó la luna en su lenta ruta por el cielo.
El trueno expiró y no centelleó el relámpago. Quedáronse quietas las nubes, descendieron las aguas de sus lecho, y cesaron de agitarse los árboles. Ya no suspiraron los nenúfares. Ni se elevaba el menor rumor, ni la sombra de un sonido, en todo aquel gran desierto sin límites.
Volví a leer los caracteres grabados sobre la roca. Habían cambiado. Ahora decían esta palabra: SILENCIO.
Fijé mis ojos en el rostro del hombre. Estaba pálido de miedo. Levantó apresuradamente la cabeza que tenía entre las manos y se incorporó sobre la roca. Aguzó, entonces, los oídos. Pero en todo aquel desierto sin límites no se oyó voz alguna. Y los caracteres grabados sobre la roca seguían diciendo: SILENCIO.
El hombre se estremeció y volvióse de espaldas. Y huyó lejos, muy lejos. Apresuradamente. Y ya no le vi más."


 Edgar Allan Poe
/Boston, Estados Unidos 1809

El Desdichado



Precursor del simbolismo y el surrealismo

"Yo soy el tenebroso, -el viudo, -el desdichado,
 el príncipe de Aquitania de la torre abolida:
 mi sola estrella ha muerto, -y mi laúd constelado
 ostenta el negro Sol de la Melancolía.

 En la noche de la tumba, tú que me has consolado,
 devuélveme el Posílipo y el mar de Italia,
 la flor que tanto gustaba a mi corazón desolado,
 y el ramaje donde la vid se une a la rosa.

 ¿Soy Amor o Febo?… ¿Lusignan o Biron?
 Mi frente aún está roja del beso de la reina;
 he soñado con la gruta donde nada la sirena…

 Y dos veces vencedor crucé el Aqueronte:
 modulando por turno en la lira de Orfeo
 los suspiros de la santa y los gritos del hada."


 Gérard de Nerval

/París, Francia 1808

domingo, 24 de julio de 2011

Invierno para beberlo



 Autonomo Régulier 1925


"Seducciones de antesala en grado de aguardiente
 Alejemos en seguida el coche de las nieves
 Bebo lentamente tus miradas de justas calorías


 El salón se hincha con el vapor de las bocas
 Las miradas congeladas cuelgan de la lámpara
 Y hay moscas
 Sobre los suspiros petrificados


 Los ojos están llenos de un líquido viajero
 Y cada ojo tiene un perfume especial
 El silencio es una planta que brota al interior
 Si el corazón conserva su calefacción igual


 Afuera se acerca el coche de las nieves
 Trayendo su termómetro de ultratumba
 Y me adormezco con el ruido del piano lunar
 Cuando se estrujan las nubes y cae la lluvia"


 Vicente Huidobro

/Santiago, Chile, 1893