Aspira sólo al éxito discreto. Desdeña lo acrobático
del loco. La recta comprensión y el buen sentido con poco de arte se presentan
solos. ¿Es preciso ir a la caza de palabras si se quiere decir algo importante?
Claro, vuestros discursos relucientes, en los que aderezáis las tonterías del
mundo, son tan vanos como el viento otoñal cuando murmura entre las hojas
secas. Wolfgang von Goethe /Fráncfort del Meno, Alemania 1832
Enséñame - dices, desde tus veintiún años ávidos, creyendo, todavía que se puede enseñar alguna cosa y yo, que pasé de los sesenta te miro con amor es decir, con lejanía (todo amor es amor a las diferencias al espacio vacío entre dos cuerpos al espacio vacío entre dos mentes al horrible presentimiento de no morir de a dos)
te enseño, mansamente, alguna cita de Goethe ("detente, instante, eres tan bello") o de Kafka (una vez hubo, hubo una vez una sirena que no cantó)
mientras la noche lentamente se desliza hacia el alba a través de este gran ventanal que amas tanto porque sus luces nocturnas ocultan la ciudad verdadera
y en realidad podríamos estar en cualquier parte estas luces podrían ser las de New York, avenida Broadway, las de Berlín, Konstanzerstrasse, las de Buenos Aires, calle Corrientes
y te oculto la única cosa que verdaderamente sé: sólo es poeta aquel que siente que la vida no es natural que es asombro descubrimiento revelación que no es normal estar vivo